viernes, 6 de noviembre de 2009

La responsabilidad social: La base del verdadero estudiante universitario.

La educación superior comúnmente la vemos como el mero hecho de asistir a un centro educativo a adquirir conocimientos, reproducirlos, emplearlos y tener un titulo, pero ser un verdadero estudiante implica algo más trascendental. Los estudiantes como creadores y generadores de ideas tenemos la obligación de ser buenos ciudadanos.
El estudiante tiene como misión formarse intelectualmente y desarrollarse como individuo dentro de la sociedad. Ser un buen ecuatoriano implica luchar por su patria, defender y hacer respetar sus derechos y el de los demás, aportar con ideas innovadoras para el progreso del país, ser sumamente críticos con los procesos que se lleven a cabo dentro de su territorio, vigilar cautelosamente la paz y el bienestar de su pueblo, exigir siempre igualdad de condiciones para todos los habitantes, entre muchísimas cosas que tienen que ver directamente con la responsabilidad social.
Adquirir conocimientos es solo uno de los pasos que se debe de seguir para lograr ser un alumno de verdad, el encasillarse en su profesión y no ser capaz de dar apertura a nuevas ideas y conocimientos más profundos hace que la mediocridad se convierta en una puerta fácil de ingreso y obstruye el proceso de perfección en el estudiante.
En la actualidad nos encontramos en un proceso de cambio constante, la tecnología avanza a pasos agigantados, la globalización no da tregua y los estudiantes debemos estar listos para enfrentarla como debe de ser. Benjamín Carrión en su texto sobre la misión del estudiante universitario ecuatoriano dice que “La misión capital del estudiante universitario es afirmar y defender la civilizada conquista del Estado Laico”. Los estudiantes como seres pensantes y ávidos de conocimientos debemos proteger las instituciones donde priman el conocimiento más que la religión; ya que este es un logro de la academia que no se puede ni debe dejar soslayar.
Los educandos tienen que estar consientes de la responsabilidad que representa ser participes directos del proceso de desarrollo de un país, el conocimiento debe de ser integral, conocer no solo el área en la que se desenvuelven laboralmente, sino tener mucho conocimiento sobre su país, conocer sus leyes y de qué manera se puede aportar, mediante campañas, creando espíritu de trabajo y de lucha y en la actualidad, trabajo en conjunto para que la sociedad avance, impartir los conocimientos adquiridos entre las personas que no tiene la oportunidad de estudiar, defender su patria, prevalecer los actos sociales que los individuales.
El decálogo del estudiante ecuatoriano debería tener como premisa defender la rebeldía de la patria, no la inconformidad pesimista, que no afirma ni construye, sino la rebeldía optimista que no se someta y que exige a los demás – y les enseña- el no sometimiento. Es inconcebible, pero lamentablemente real que existen jóvenes estudiantes que asumen posturas “prudentes” y sumisas donde su capacidad de criticidad es nula o simplemente son meros receptores de una “realidad” creada por medios y agentes externos a sus ideas.
ESTUDIAR, PRODUCIR, CRITICAR, DEBATIR, LUCHAR Y EXIGIR EL BIEN COMÚN ES SER UN VERDADERO ESTUDIANTE.

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