martes, 17 de noviembre de 2009

Pooh I

Erase una vez un Pooh que había amado mucho a una mujer, le había entregado todo a pesar de los grandes charcos de agua que los separaban, pero como no todo lo que brilla es oro en esta vida, ni todo lo que se quiere se puede tener por completo el pooh fue traicionado.
Sueños, ilusiones, proyectos, anhelos rotos… Lo escalones que estaban armando “ellos” durante años, se derrumbo, como los naipes cuando tratan de formar un castillo y una carta es mal colocada. ¿Desilusión, rencor, incertidumbre?, cuantos sentimientos rodean la cabeza del pooh, ¿Cuáles son los que priman?...
“Me engaño, dijo que estaba divorciada y no lo estaba, la vi en fotos con otro, creo que fingió un embarazo…” respondió pooh cuando una amiga que había desaparecido por un tiempo le pregunto por su relación. En sus palabras se notaba el resentimiento y la decepción que lo embargaba. La amiga por otro lado estaba sorprendida, a ella siempre le había parecido lindo el amor de pooh hacia su novia y sobre todo poco usual y puro.
Desde que pooh “abrió los ojos” su vida dio un giro radical, el alcohol empezó a ser parte de su vida (uno de sus más fieles compañeros), las libras en su cuerpo cada vez eran más, las mujeres pasaron de ser su razón de existir a ser un tapón para tapar el hueco, no confiaba en nadie… En el fondo quería creer, pero su tirria lo cegaba.
Pooh bebe, baila, continua escribiendo su historia. El colorín colorado de este cuento aun no ha llegado, pero se presume que Pooh encontrara un panal lleno de miel, una mujer hermosa “que lo quiera por el fondo no por la envoltura” como lo dijo él y que su final será de cuento…
FELIZ!

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