Tú sentado frente a mi, todo el tiempo viendo, husmeando, sabiendo de mi, tras mis pasos...
Yo en una carrera constante, luchando conmigo misma, queriendo ser y no siendo nada...
Me rindo, paro frente al espejo y tomo un respiro.
Tu aliento me abraza y me doy tregua, con miedos a flor de piel doy paso a las nuevas emociones...
Tú aquí, parado junto a mi cuidandome de todo de lo que había tratado huir, espantando mis dolores y dibujando una sonrisa en mi rostro.
Ante a mi y los mios puedo decir que quiero vivir, volver a caminar sin voltear.
Gracias por tomar mi mano y enseñarme nuevos senderos.
martes, 26 de enero de 2010
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