lunes, 28 de noviembre de 2011

Billetes Imprudentes

Rostros de preocupación, gente desesperada, ansiedad, dolor, estrés, ira; esto es lo que hace el dinero en nosotros, la raíz de todas nuestras frustraciones, el inicio de la búsqueda desesperada por ser “alguien mejor”, por tener una vida más cómoda.
En la sociedad en la que vivimos es común ver cómo nos apegamos tanto a los bienes materiales que poco a poco nos desprendemos de lo esencial, la vida misma y así, en esa persecución de una vida ideal el dinero más allá de interpretarlo en términos económicos (gasto y ahorro), ejerce una profunda influencia emocional sobre lo que somos (tanto tienes, tanto vales) y sobre lo que queremos ser y queremos obtener.
Los hombres somos animales de costumbres, el pertenecer a una sociedad nos hace de por si seres dependientes de algo ó alguien; el café, la coca cola, el cigarrillo, comprar, la mamá, la abuelita, el papi, ó cualquier persona o cosa por extraña que fuere, siempre será necesaria para estar tranquilos. El dinero, rey de todos, la madre de todas nuestra dependencias. Devotos de un papel como decía Borges “billetes imprudentes que tienen diverso valor y el mismo tamaño”.
Cierro los ojos, pienso, siento, existo. Me levanto y sigo sobre el camino de billetes juntando mis manos con el de cientos de personas que anhelan vidas mejores, mintiéndome y mintiendo aferrada a la nueva fé, EL DINERO.

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